13 muertos, 5 heridos, 1016 presos en huelga de hambre y 50 fugas se registraron durante enero en las cárceles de Venezuela

Hasta ahora se pensaba que 2017 había sido el año más nefasto y catastrófico de la historia de Venezuela, realidad a la que no escapó el sistema penitenciario. Pero ahora se teme que el 2018 sea mucho peor y clara evidencia de ello es que enero fue un mes marcado por la violencia y desidia dentro de los penales.

Según cifras obtenidas por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), en el primer mes de año se reportaron 13 muertos, 5 heridos, 1016 presos en huelga de hambre para protestar en contra de la constante violación a sus Derechos Humanos, otro 74 en huelga de sangre y 50 fugas.

Humberto Prado, director del OVP, especificó que el 4 de enero se fugaron seis presos tras violentar los barrotes de la Policía Municipal de San Joaquín, en el estado Carabobo. Al parecer, los reclusos fugados se encontraban en el calabozo número cuatro y los policías se percataron de la fuga cuando efectuaban el conteo diario.

Los fugados quedaron identificados como Reinaldo Vladimir Borges Oviedo (24), Jimmy Ender Pinto (25), Jesús Alberto Quintana Arenas (25), Erick David Corrales Aponte (26), Kelvis José Valdez Jiménez (33) y Yonder Manuel Quiroz Serrada (33). Cabe destacar que, en un lapso de 13 meses, suman 30 los presos que se han fugado de esta sede policial.

En tanto, el 5 de enero, se reportó el fallecimiento de Félix Guzmán (23) y Miguel Antonio Lanz (21), quienes resultaron asesinados durante una riña entre presos del Centro de Coordinación Policial Guaiparo, estado Bolívar. Guzmán recibió varias puñaladas y golpes en diferentes partes del cuerpo; mientras que Lanz recibió golpes que lo dejaron sin vida en el sitio.

Ese mismo día, murió Carlos Eduardo Patiño en el Internado Judicial de Vista Hermosa. El cadáver fue ingresado a la morgue del Hospital Universitario Ruiz y Páez, y al parecer la causa de muerte fue múltiples quemaduras en todo el cuerpo.

En el mes de enero también se registró un intento de fuga en el Centro de Coordinación Policial Francisco de Miranda; mientras que el hacinamiento en los calabozos de la Policía Municipal de Barinas generó una revuelta que dejó un saldo de dos muertos, a quienes presuntamente los ahorcaron el resto de los reos.

Los fallecidos fueron identificados como Carlos Eduardo Aguirre Ramos (24) y Juan Carlos Izarra Tovar (30), quienes fueron encontrados cuando guindaban de mecates amarrados de vigas en los calabozos. Aguirre Ramos había sido condenado recientemente a siete años y dos meses de prisión por robo a mano armada, pero estaba a la espera de su traslado a algún penal del país, mientras que Izarra Tovar era procesado por los delitos de robo y porte ilícito de arma.

El 20 de enero, un grupo de 16 detenidos de Acarigua que permanecen en los calabozos de la Comandancia General en Guanare iniciaron una huelga de hambre. Los reclusos denunciaron que en el penal no les dan ningún tipo de alimentos, y sus familiares están muy lejos para llevarles comida a diario, aunado al alto costo del transporte.

Entre sus peticiones se encuentra el traslado a penales de Acarigua-Araure, así como también se conoció que la mayoría de los presos presentan un cuadro de desnutrición severa. Unos días más tarde, el 23 de enero, más de mil presos de la cárcel de El Rodeo en el estado Miranda se declararon en huelga de hambre y denunciaron arbitrariedades por parte de las autoridades del penal.

En ese entonces, exigían dialogar con la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, pero como castigo más de 300 presos fueron trasladados a cárceles tan lejanas como la de El Dorado. Entre sus denuncias, tal como lo informó el OVP en su momento, se encontraba el descontento por los abusos que sufren dentro del centro penitenciario, la escasez de alimentos y la restricción de las visitas, pues no permiten que los familiares les lleven comida.

El miércoles 24 de enero, los funcionarios de la Policía Municipal Bolivariana de Sotillo encontraron el cadáver de Aldo José González (30), quien presentaba hematomas en ambos brazos y el cuello.

González, quien resultó detenido por hurto agravado, al parecer fue asesinado por compañeros de celda. Aunque el Tribunal 1° de control de Barcelona le otorgó una medida cautelar sustitutiva de libertad, no había podido salir en libertad porque no contaba con los fiadores para pagar la fianza de ley que se le exigía.

Cabe destacar que dentro del calabozo donde estaba Aldo José, actualmente hay 94 reos y se le conoce como Sauna 1. En total, los anexos de Polisotillo suman 283 presos, lo que supera con creces la capacidad total para resguardar a los detenidos.

El 25 de enero, tres muertos y cinco heridos fue el saldo de una trifulca en el Centro de Coordinación Policial en El Tigre, al sur de Anzoátegui. El hecho se registró en horas de la madrugada y se trató de una riña entre las bandas de “Los Sardineros” y “El Badua” por el control de los calabozos.

En el hecho fallecieron Jesús Raúl Rodríguez Idrogo (27), quien estaba preso por el delito de robo; Francisco Augusto Moreno Laya (18), alias “El Pollito”, detenido por homicidio; y Morely Alí Silva Mendoza (26), apodado “El Colombianito” por ser de nacionalidad colombiana, quien estaba privado de libertad por tráfico de drogas y fuga de la Policía Municipal de Simón Rodríguez.

Asimismo, se conoció que en medio del motín los internos abrieron un boquete en la pared lateral con el anexo C, con la intención de escaparse, pero no se registró ninguna fuga. Las víctimas presentaron múltiples heridas punzopenetrantes; mientras que los heridos fueron identificados como Manuel Jesús Taborda (34), Luis Soto Ledezma (33), Franklin José Sánchez (23), Alison José La Rosa Grimón (19), y un quinto cuya identidad no fue precisada. Todos ingresaron a la emergencia del hospital Guevara Rojas de El Tigre.

Los días 30 y 31 de enero, se registró la fuga de 12 reos en la sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de San Cristóbal, de los cuales recapturaron a dos; y uno de alta peligrosidad en la Comunidad Penitenciaria Fénix, en el estado Lara. Los fugados estaban procesados o penados por robo genérico, robo de vehículo, porte ilegal de armas de fuego, entre otros delitos.

Es de resaltar que los penados tenían meses dentro de una celda de detención preventiva, que está destinada para una estadía durante un máximo de 72 horas. Asimismo, se conoció que de la sede de la PNB en la urbanización La Goajira de Acarigua, huyeron diez detenidos.

En la urbanización Desarrollos Camburito de Araure se presentó un presunto intercambio de disparos entre los delincuentes y los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), donde murió Manuel Alberto Carrasquero Carmona, quien estaba detenido por el delito de robo; y Jorge Enrique Medina Rivero, procesado por lesiones personales y resistencia a la autoridad.

En el procedimiento también resultó herido de bala el dueño de la vivienda donde se escondían los evadidos, quien fue identificado como Alfredo Enrique Jiménez Gil.

Un día antes de estas evasiones, en la ciudad de Acarigua de Portuguesa, un grupo de detenidos se amotinaron en las celdas de detención preventiva de la Policía del Estado Portuguesa que están dentro del Centro de Coordinación Policial José Antonio Páez.

Durante 15 horas hubo enfrentamientos entre los aprehendidos y policías los cuales terminaron al mediodía del lunes, 29 de enero. Carlos Josué Villas Rodríguez, condenado desde noviembre de 2017, fue asesinado durante este hecho violento; mientras que los oficiales Elio Rodríguez y Fernando Rojas resultaron heridos con proyectiles de arma de fuego.

También se identificó el cadáver de Darwin Antonio Cabeza Bonilla, quien se encontraba en los calabozos del Centro de Coordinación Policial El Viñedo en Anzoátegui, luego de ser trasladado desde la ciudad de Puerto La Cruz. Otros internos se opusieron a que estuviera allí y aparentemente ellos lo ahorcaron.

Por último, se conoció del fallecimiento de un procesado por homicidio calificado, quien se encontraba preso en un calabozo del Cicpc en el estado Falcón. Vilys Adrián Chirinos Leal (32) aparentemente sufría de tuberculosis y estaba privado de libertad desde junio del año pasado por un doble homicidio cometido en complicidad con su hermano.