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11 presos murieron por hambre y enfermedades en Fénix Lara

La Comunidad Penitenciaria Fénix, ubicada al norte de Barquisimeto en el estado Lara, es una cárcel construida para privados de libertad con sentencia firme, la cual fue inaugurada en el año 2013 con una capacidad para albergar a 1.500 personas y presentada como una cárcel modelo y de máxima seguridad

Las denuncias por fallas en el suministro de alimentos se han incrementado considerablemente en el 2020 y fue en el mes de marzo cuando se registró una huelga de hambre en señal de protesta por la desidia que azota a los presos venezolanos, quienes desde el día de su detención se encuentran bajo la responsabilidad del Estado.

Desde principios de año y como consecuencia de la suspensión de la “paquetería” por parte de los familiares que debían cumplir con la cuarentena por COVID-19, arreció el hambre dentro de las celdas de Fénix Lara. No tenían las tres comidas diarias e incluso les redujeron las porciones que a duras penas les daban, por lo que se comenzaron a evidenciar casos de desnutrición y el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) documentó casos de reclusos que rebajaron hasta 30 kilos de peso.

En los primeros seis meses del año 2020, OVP registró que en Fénix Lara fallecieron 11 privados de libertad, 10 de ellos por condición salud, específicamente por tuberculosis, obstrucción intestinal, la mayoría con indicios de desnutrición.

Uno de los fallecidos fue asesinado con un arma blanca, pero las razones para este crimen estuvieron ligadas a las carencias del penal. El interno había robado agua y comida para sobrevivir, pero resultó ultimado como castigo por sus compañeros de celda.

Aunado a las denuncias por falta de alimentos está la falta de atención médica, pues la población penitenciaria no cuenta con un médico dentro de las instalaciones para atender emergencias. La mayoría de las víctimas fueron trasladadas a un hospital cuando estaban en estado de gravedad o fallecieron dentro del penal.

Cabe resaltar que enfermedades como la tuberculosis pueden ser tratadas y curadas a tiempo, pero la falta de medicamentos y una dieta balanceada la convierten en una enfermedad mortal para los presos venezolanos.

Sobrepoblación y hacinamiento

Aunque Fénix Lara tiene una capacidad instalada para 1.500 personas, actualmente alberga a 2.300 hombres y 171 mujeres, según los datos obtenidos por OVP, con un porcentaje de hacinamiento crítico del 65%.

Las cloacas en el área de Máxima también colapsaron este año, lo que implicó el traslado de más de 300 presos hacia un galpón del Centro Penitenciario David Viloria, mejor conocido como Uribana, ubicado a escasos metros de Fénix.

Al transcurso de un mes los presos fueron retornados y ubicados entre las áreas de Observación, Mínima y Media, reduciendo aún más los espacios. El área afectada por el desbordamiento de aguas servidas aún se mantiene desolada y a la espera de que culminen los trabajos de reparación.

Sin acceso a agua potable

En la Comunidad Penitenciaria Fénix Lara los presos pagan hasta 50 dólares por el servicio de agua potable. Sus familiares son los encargados de cancelar estos montos a través de pago móvil.

El cobro por el servicio fue suspendido una vez que esta organización visibilizó las denuncias, pero actualmente cada privado de libertad tiene acceso a un tobo de agua semanal, mismo que deben usar para lavar la ropa, sus necesidades fisiológicas y consumo humano.

Prensa Observatorio Venezolano de Prisiones