Ha pasado más de un mes y el Ministerio para el Servicio Penitenciario no explica por qué en el motín que se registró en el Internado Judicial Yare III, en el estado Miranda, hubo privados de libertad con heridas de bala.
Desde el 20 de abril pasado se espera que se publiquen los resultados de las supuestas investigaciones que anunció el Ministerio Público y que las autoridades venezolanas ofrezcan una versión de lo que sucedió realmente dentro del penal.
El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) tuvo acceso a testimonios que dan cuenta que el motín en Yare III inició porque las personas privadas de libertad tenían al menos cinco días sin agua y sin comida. Los reclusos compartían los alimentos que le quedaban de la paquetería que reciben de los familiares, para al menos llenarse el estómago, pero no era suficiente.
Aunado a esto, a la población penal del módulo II la sacaron al patio, la noche del domingo, 19 de abril, para hacer unas oraciones con dos pastores evangélicos que visitaron el penal y en ese instante los funcionarios del Servicio de Sistema de Máxima Seguridad (Sesmas), comandados por “Apolo”, efectuaron una requisa en las celdas.
Este cúmulo de acciones ocasionaron que los reclusos se molestaran y en protesta golpearan puertas, para exigir alimentos, la visita del director y traslados a otros penales, debido a las pésimas condiciones en las que se encuentra en Yare III. En este centro de reclusión no hay acceso al agua constante, la alimentación no es balanceada y los privados de libertad reciben golpizas, con tablas, con frecuencia.
Ante la protesta de la población penal, que también se llevó a cabo en el módulo III, los funcionarios del Sesmas ingresaron con violencia al módulo II y más tarde pidieron apoyo del Grupo de Respuesta Inmediata y Custodia (GRIC), cuerpo táctico del Ministerio para el Servicio Penitenciario, quienes dispararon perdigones y balas.
Además, de acuerdo con los testimonios obtenidos, presuntamente el GRIC utilizó un helicóptero para llevar a cabo este ataque.
Testigos contaron al OVP que vieron que uno de los impactos de bala lo recibió Erkin Josué Ramos Flores, uno de los reclusos que identifica el Ministerio Público como fallecido, en el único comunicado que sacó sobre la situación, sin dar más detalles.
Los reclusos utilizaron piedras de una pared del penal durante la arremetida, con la intención de defenderse, pero los efectivos los golpearon y atacaron a la población que trataba de resguardarse en las celdas.
La situación duró aproximadamente hasta las 4:00 a. m. y al día siguiente fue suspendida la visita. Sin embargo, ante la opacidad los familiares protestaron para dar a conocer lo que sucedía dentro de la cárcel, mientras las autoridades del recinto efectuaban traslados sin información previa.
El OVP también conoció que 15 días después de los hechos todavía había familiares que desconocían sobre la situación de salud o del paradero de sus seres queridos. Entre los funcionarios identificados, que presuntamente estuvieron involucrados en este ataque a la población penal, se encuentra Fausto Mata y efectivos del Sesmas con los apodos de “el ciervo”, “Apolo” y “el tiburón”.
Reiteramos nuestra exigencia de destitución e investigación, por acción y omisión en sus funciones, del ministro para el Servicio Penitenciario, Julio García Zerpa, quien no garantiza el respeto de los derechos humanos de los privados de libertad en Venezuela, al contrario, es el principal responsable de la vulneración.
La única solución que encontró García Zerpa ante lo ocurrido en esta cárcel fue el traslado de 600 reclusos, para esconder a los testigos y a los heridos, sin tomar en cuenta que esto no solo castiga al preso, también a sus familiares.
El OVP ha documentado torturas, tratos crueles e inhumanos no solo en Yare III, sino en cárceles como INJUBA, Yare II o Rodeo I. También hemos registrado que la población penal de Yare III recibe comida en mal estado y el menú no es balanceado, las denuncias recogidas apuntan a que los internos solo comen dos sardinas esporádicamente; granos con mortadela o arroz con mortadela, y arepas pequeñas con mortadela.
Asimismo, instamos al Ministerio Público a que informe sobre el avance de la investigación y explique por qué hubo internos de Yare III atacados con balas.
Por otra parte, solicitamos a la Defensoría del Pueblo que investigue las denuncias públicas de tortura que se registran en Yare III, así como las condiciones inhumanas a las que someten a los reclusos sin acceso al agua potable. Las personas privadas de libertad ingieren agua sucia, que almacenan en envases, y es la misma que usan para bañarse y bajar la letrina.
El OVP sigue documentando esta masacre que se registró en Yare III y lo ha elevado a las instancias internacionales.
Prensa Observatorio Venezolano de Prisiones.