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En el 2026 ni una lágrima a los opresores

Que el 2026 nos encuentre celebrando la libertad de todos los presos políticos y el regreso a casa de quienes nunca debieron ser arrancados de sus familias.

Que nos encuentre hablando de reencuentros y no de ausencias, de abrazos postergados que por fin se concretan, de un país que empieza a dejar atrás el miedo como forma de control.

El 2025 queda atrás dejando una marca profunda porque fue un año atravesado por detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, torturas, desapariciones forzadas, procesos judiciales sin garantías y una política sistemática de persecución contra quienes piensan distinto.

Hombres y mujeres fueron privados de libertad por ejercer derechos fundamentales, mientras sus familias quedaban atrapadas en una espera cruel, sostenida por la incertidumbre, el silencio oficial y la distancia impuesta.

Las familias de los presos políticos también siguen siendo víctimas. Madres que envejecieron esperando una fe de vida, padres que recorrieron centros de detención sin respuestas, hijos que crecieron aprendiendo demasiado pronto lo que significan las desapariciones en vida de seres queridos.

Los traslados arbitrarios, las visitas restringidas y la falta de información convirtieron el día a día en una extensión del castigo. La prisión no se limitó a los muros, se filtró en los hogares y en cada rutina rota.

Golpes, amenazas, humillaciones, privación del sueño y del contacto familiar fueron utilizados para quebrar cuerpos y voluntades, dejando secuelas que trascienden el encierro y alcanzan a todo el entorno familiar. En 2025 todos estos hechos se convirtieron en crímenes de lesa humanidad, repitiendo un patrón realmente alarmante.

Pensar en el 2026 es un acto de esperanza, pero también de exigencia. Esperanza de que todos los presos políticos vuelvan a estar con sus familias y de que Venezuela empiece a sanar las heridas abiertas por la represión; y exigencia de verdad, justicia y garantías de no repetición, porque la libertad no puede ser una concesión ni el olvido una opción.

En este nuevo año, desde el @oveprisiones seguiremos documentando, denunciando y difundiendo las violaciones a los derechos humanos, además de acompañar a las víctimas y a sus familias, sosteniendo la memoria y la exigencia de justicia, hasta que la libertad deje de ser una promesa y se convierta en una realidad para todos.

En este nuevo año deseamos que todas las familias venezolanas, en especial aquellas que tienen un familiar víctima del régimen, encuentren la fuerza para seguir luchando por la libertad, justicia y verdad ¡Ni una lágrima a los opresores!

El Observatorio Venezolano de Prisiones es una organización no gubernamental, fundada en el año 2002, que tiene como principal atribución velar por el debido respeto de los derechos humanos de las personas privadas de su libertad en el territorio nacional.