Noticias

Presos extranjeros en cárceles venezolanas comen proteína una vez al mes 

Estar privado de libertad sin respeto a los derechos humanos no es una excepción para los extranjeros que se encuentran tras las rejas en Venezuela.

Al oeste de Caracas, en el Centro de Formación de Hombres Nuevos Simón Bolívar, donde estaba el anexo femenino de la cárcel conocida como La Planta, se encuentran alrededor de 100 de hombres de nacionalidad extranjera bajo custodia del Estado, comiendo con bajos niveles calóricos y proteicos, aislados e incomunicados.

Los extranjeros que pagan condena en este lugar tienen una alimentación a base de granos acompañados con arroz o pasta, mientras que una vez al mes comen una pieza de pollo. Esto ha incidido en su peso, aunque no hay reportes de grados de desnutrición, según pudo conocer el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).

Estos reclusos dependen únicamente de la capacidad que tiene el Estado para preservar sus vidas, no reciben visitas y no tienen a alguien que vele por su salud. Han encontrado apoyo en la red de familiares de presos venezolanos que son trasladados a “La Planta” temporalmente por motivos extremos de salud, de esta manera una vez a la semana estos familiares les llevan un poco de comida.

OVP también conoció que a esta población de reclusos extranjeros no se les permite asomarse por las ventanas de sus celdas de 5×5 metros, pero se podría decir que uno de los mayores beneficios es que a comparación de todas las cárceles y centros de reclusión venezolanas que presentan los más altos niveles de hacinamiento, es que en La Planta está recluido un preso por celda.

Finalmente, en este centro penitenciario sobreviven hombres provenientes de Ecuador, Perú, Colombia, Haití, México entre otras, la mayoría por asuntos de droga y narcotráfico.

Prensa Observatorio Venezolano de Prisiones